jueves, 15 de octubre de 2009

La espalda a la cruz:

Salgo de la Galería con temor, tristeza y aunque dicen que es feo sentirlo, lástima por quienes han tenido vidas desdichadas y de alguna manera inhumana. La correría por la Manizales en frenesí y depresión impacta y eso que no llegué a los extremos de ver los estratos 6 y 7 que en la ciudad existen.

 Llegando a la Plaza Alfonso López, me topo de nuevo frente a la Iglesia de los Agustinos. La injusticia con la humanidad me hace mirarla con desdén y me reivindico con el ateísmo, poco me interesan las falsedades de nuestra religión. Pero pienso de nuevo, no tanto en el fanatismo de creer redentora a la Iglesia, sino viéndola como un faro necesario de la humanidad, y recapacito.

 En el fondo del pensamiento y del corazón sé que existe un Dios. Como se llame, como sea físicamente y en el lugar que esté; así sea en una botella, una estatua, una camiseta o en la imaginación. Los manizaleños decidieron, por tradición, creer en la religión de esa cruz que está al final de la cúpula.

Los respeto. Pero sin hallar respuestas ni soluciones al mundo en ese universo, prefiero dar media vuelta, darle la espalda a esa cruz y seguir mi camino recorriendo el mundo de la ciudad de las religiones no convencionales.  

domingo, 4 de octubre de 2009

LA IDEA DE PETRO


Siempre he creído en eso de que el voto es secreto y que no es bueno persuadir- así sea desde un escrito de opinión- a los demás para que elijan un candidato. Por eso antes de las encuestas no quise revelar que mi voto fue por Gustavo Petro en la consulta amarilla.

 Y lo fue no por aquella justificación de que Gaviria era un viejo que debía ya jubilarse de la política, sino por su radicalismo al que las huestes petristas se oponían proponiendo una gran alianza democrática en pro de grandes cambios contra el camino dictatorial del uribismo.  

 Voté por el ex militante del M-19 pensando en perder y en que las maquinarias existentes en el Polo harían sucumbir su aspiración presidencial y me llevarían a buscar otro referente político de cara a mayo de 2010. Pero la sorpresa llegó y Gustavo fue ungido como candidato presidencial (aunque de un Polo burocrático). Aquí la premisa esa de que importa más la persona que el partido si es válida, aunque no necesariamente saludable.

 Como un arrimado está Petro, en un Polo de mayorías radicales y con sed de poder. No hay forma de que su partido, sorprendido en la dirigencia con el inesperado triunfo de su rebelde miembro, logra por ahora una unidad necesaria para convertirse en opción de poder.

 No hay humo blanco para el apoyo al acuerdo interpartidista para “acordar el futuro” que proponer Petro. Su idea sufre de problemas internos, ideológicos de ego y de acuerdos.

 Su primer problema es interno y es el atolladero del que debe salir primero. La clientelista facción polista quiere llegar ‘pura’ a la primera vuelta presidencial, valiéndose de radicalismos y de defensa de sus planteamientos. La idea de Petro es ambiciosa, difícil de alcanzar, pero saludable para la democracia, pues la aplanadora uribista dejaría aplastados a los pequeños egos y terquedades políticas que se oponen al proyecto de reelección.

 Gustavo Petro está dispuesto a volver a ser precandidato, a entregar su candidatura y “a cargarle la maleta” a quien gane en esa consulta soñada (Polo, Liberales y Opción Centro). Pero ya hay más problemas en el camino. Hay roces ideológicos, pues en esta fiesta de la democracia, en este plan izquierdo-centrista, se metió Vargas Lleras; pero para girar de su derecha, sino con el cerrado interés de que su casa roja se adhiera a él y sumar votos.

 Es irracional que Pardo guíe a los liberales hacia Vargas Lleras (uribista no reeleccionista, pero comparte todas las tesis del gobierno) sólo por una afinidad entre ambos, cuando la gran mayoría de ese partido ha hecho abierta oposición a los actos presidenciales de los últimos años.

 Muy seguramente César Gaviria estará apoyando esto en busca también de más votos, pero sería más coherente a sus acciones aceptar la invitación de Petro, aunque sigue siendo difícil, pues la corriente socialdemocráta fue la que perdió en la consulta roja.

 En otra tribuna del ruedo político están los 3 tenores, quienes ya aterrizaron su proyecto al Partido Verde Opción Centro (¡qué buena noticia!) pero quizá por eso adquirieron cierta soberbia y ego y no quieren realizar alianzas. Así como Sergio Fajardo se alejó de cualquier opción de alianzas y no aceptó ser precandidato cuando ya es candidato, él si no quiere cargarle la maleta a nadie.

 Así que la idea de Petro sigue en veremos, los individualismos de una oposición (o alternativa política, como quiera llamarse) que tiene buenas propuestas se enfrentan a la misma visión de país que por 7 años nos ha ofrecido un uribismo fuerte y consolidado, aprovechándose de todo el aparato estatal.

 No sé si Petro vaya a ser presidente, ni digo que voy a votar por él en mayo, no lo sé (además insisto que no me gusta sugerirlo); de lo único que estoy seguro es que es necesario que Lucho, Pardo, Mockus, Peñalosa y Fajardo acepten la invitación de Gustavo y que el que dice ser su partido, el Polo, comprenda que la iniciativa de su candidato es la mejor, en contra de radicalismos y en busca de ser gobierno.

 BROCHE: Estoy seguro que el 94% de los que NO votaron en las consultas, NO son Uribistas. Cada vez son y serán menos los que tienen la venda.

martes, 22 de septiembre de 2009

Y LLEGÓ LA CONFIANZA ELECTORAL...


La última vez que escribí fue para denigrar de las joyitas que por décadas han gobernado el país. El poder presidencial termina siempre concentrado en las mismas familias, empresas afines a ellas, la maquinaria de los partidos y en las élites que terminan moviendo a la convenientemente ignorante masa.

Por eso aunque extrañamente ese asco de la politiquería ha convertido a los colombianos en peligrosos seres apolíticos, que se escapan de todo debate de ese tipo con la simple premisa de “qué pereza la política”; yo sorpresivamente aún me emociono con cada elección y cada oportunidad que se nos pueda dar de cambiar las cosas con el voto. Aunque siempre caigo, y el voto no termina mejorando nada, sólo termina por mostrarme lo susceptibles que somos a propuestas engañosas y candidatos del mismo corte.

Ya hubiera sido hora de que me desilusionara, tirara todo al traste y dejara que la suerte de este país quedara echada al destino de lo que la mayoría (masa) sin razones, quiere imponer. Pero eso suena irresponsable e indiferente, nada mejor que contribuir, de algún modo en el poco espacio que da la democracia, aunque poco confiemos en su sistema.

Muchas son las rabias que me traen el sistema de elección y esa extraña venda encubierta en el término de “Estado de Opinión” que no es más que el pueblo ciego. La democracia apesta, empieza a rondar en mi mente, es mejor y más fácil no votar y dejar de pensar el país. Pero parece que vuelvo a caer, ahora me tientan hablándome de confianza electoral.

Son tres hombres, desde la capital al país le hablan de territorios y actos de confianza. Nos hablan de volver a creer en la política y en los que la ejercen de manera honesta (que son pocos, pero existen). Nos muestran un espejo llamado Bogotá y lo proyectan a lo que quieren hacer con Colombia.

Los tres ex alcaldes, o los trillizos como les dicen en los medios, son los que desde una incipiente página de Internet le quieren mostrar una manera sin maquinaria y sin vicios de hacer política; y no significa que sea política de pobres (sin apoyo económico), se trata de transparencia y de principios éticos en una profesión que parecía haberlos perdido.

Mockus, Peñalosa y Lucho parecen nombres que juntos no parecían verse hacía un tiempo, pero que se convergieron en reflejo de un termómetro para medir que el país estaba en muy malas manos (desde la ética política).

Pareciera que ésta es la propuesta ganadora en la oferta que se muestra en la vitrina de candidatos. Y es que hay de todo, aquellos que no son tan malos como personas, pero que están muy mal apoyados (partidos corruptos y politiqueros)  o de algún modo muy mal rodeados en el presente o en un oscuro y no develado pasado, como le puede estar pasando a Sergio Fajardo.

Los tres tenores-como también le resultaron diciendo al trío- tienen que bucear mucho en las profundidades pragmáticas que están para poder salir a la superficie y hacerse visibles, no en el ámbito ético de la política, ni en la credibilidad, ni en la opinión favorable, y quizá tampoco en las propuestas (su punto de partida será la Bogotá mejor que entregaron); el reto es llegar ponerse en el nivel estructural de los políticos típicos de Colombia.

Es decir, tener una organización, un apoyo económico y unas influencias bastas para abonar terreno. Ellos solos pueden ser la gran propuesta de acuerdo y reconciliación que estábamos esperando, pero el tapabocas (y no por gripa) que tienen en estos momentos, por cuenta de una reforma política que ha querido matar a los independientes, no ha dejado aterrizarlos para que empiecen a contarnos su visión ya no de ciudad, sino de país.

Se busca partido, firmas o alianzas positivas, lo que sea en pro de hacer posible ese concepto de confianza electoral no en la teoría política, sino en su práctica para 2010 en Colombia.  

Aquí les dejo la página: www.confianzaelectoral.com 

domingo, 20 de septiembre de 2009

OPINIÓN//QUÉ JOYITAS

RECLAMA LA BANDA PRESIDENCIAL DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA EN LOS PAQUETES DE YUPI.


Pareciera que cada que un colombiano acude a votar en las urnas lo hace conducido por un frenesí emotivo, influenciado desde diversos flancos y no recurriendo a la razón. Aquí no hay ‘pienso, luego actúo’, pues la mayoría de veces siempre hay intereses de unos pocos que conducen a la mayoría a tomar una mala decisión.

 Y todo esto no es una simple crítica por hablar y denigrar de la democracia porque sí, es sólo el resultado que nos deja el hecho de la semana anterior: el ring de ex presidentes.

 Felices eran los periodistas políticos-light  disfrutando en cada reunión que se podía, la eterna confrontación de Ernesto Samper y Andrés Pastrana por aquello del proceso 8.000; pero la pelea estuvo recargada. Los nuevos agregados fueron César Gaviria y Uribe. Eso sí, éste último aunque fue aludido,  siempre tiene a sus borregos para que salgan ensuciarse el trasero por él.  Y el de turno fue el ministro ‘anti-social’ Diego Palacio.

 Las mediáticas acusaciones, que fueron en pro de mantener orgullo y posición política, no habrían trascendido, la verdad; no habrían tenido nada de nuevo, en serio; sino hubiera sido por algunos detalles que allí surgieron. Todos ellos dejan en entre dicho los esperpentos de gobernantes que hemos tenido, aquí un espeluznante decálogo de algunos actos de los que han sido y quien es, Presidente de la República de Colombia.

1. El hecho de que existieran sospechas contra Maza Márquez, ex director del DAS (no deja se sorprender esta joyita de departamento administrativo) sobre sus cercanías con grupos ilegales y que el gobierno Gaviria ignoró “en pro de la captura de Pablo Escobar”.

 2. La acusación de Gaviria a Samper de que el hoy acusado General entró a la campaña de éste a través del relacionista de los narcotraficantes Rodríguez Orejuela.

 3. La sentencia de César a Ernesto de cuestionarle si era de los que “aún lloran la muerte de Escobar”

 4. La supuesta relación señalada por Samper, que existió entre Gaviria y los Pepes.

 5. La simpleza con la que Uribe manejó una reunión de presidentes para ‘la asesoría en las relaciones exteriores’ (en comillas porque está entredicho dicha asesoría) en la que Belisario y Samper apoyaron irrestrictamente a Uribe en sus gestiones, todo para no darle protagonismo a su rival César Gaviria, quien a la reunión había llevado una propuesta detallada de la crisis regional.

6. La cobardía de Álvaro Uribe para responderle de frente las acusaciones a César Gaviria sobre las prácticas politiqueras de su gobierno y como es típico, la desviación del tema.

 7. El ocultamiento de la información sobre los narco-casetes de manos de Andrés Pastrana (quien los recibió) y César Gaviria (el presidente de la época). Y por supuesto, el señalamiento de Samper en ellos, que ya es cuento viejo.

 8. Las relaciones de Virgilio Barco y su favorecimiento petrolero a través de la concesión Barco

 9. La perdida de poder y golpe de Estado a Belisario en plena toma al Palacio de Justicia

 10. La seguridad democrática, sin derechos humanos; el empobrecimiento del país; la pérdida de recursos para salud y educación; los crímenes de Estado y la politiquería vergonzosa del actual gobierno Uribista.

 Las jornadas democráticas son emotivas, que un país salga a votar para elegir un presidente, es bueno; pero dados los hechos, en Colombia hay que temer cada vez que se salga a votar, no se sabe qué ‘monstruo’ terminará vencedor.  

 Por eso, Habrá que esperar a saber quién es el ganador y cuando se conozca, elegir como presidente a otro, el que sea, pues se sabe que siempre el que gana, es perverso. 

domingo, 6 de septiembre de 2009

Una Precisión

Caracol Radio y Caracol Televisión sí realizaron reportes sobre la marcha en contra de Uribe. En el primero anunciaron que eran 500 personas marchando, mientras que en el segundo informaron que eran 50 personas, a pesar de que fueron más de 1.000 ciudadanos movilizándose por Bogotá en contra del futuro dictador.

Sin embargo, aunque ambas cadenas hermanas informaron (aunque no de forma certera) muchos medios de comunicación se quedaron sin dar cuenta de la marcha. ¿Qué pasó con El Espectador y Semana? Era obvio que El Tiempo y  RCN Radio y TV nada dirían.

¿Y la marcha contra Uribe qué?


Con o sin motivo, no es mi papel juzgarlo, miles de colombianos marcharon el viernes y arengaron por varias ciudades del país “No más Chávez”, todo en respuesta a lo que llamaron la política intervencionista del presidente venezolano. A pesar de no ser apoteósica, de no haber convocado al número de personas que esperaban y de sólo alimentar un odio y una rivalidad ideológica, los medios reseñaron la movilización.

 Pero como todo en Colombia se ha vuelto entre blanco y negro (sin posibilidad de grises) la peligrosa polarización que empieza a reinar en el país hizo advenir otra marcha, totalmente opuesta a la anterior. No en apoyo al presidente Chávez, sino en rechazo al progresista dictador colombiano, Álvaro Uribe. Nacida en la cuna virtual (Facebook y otras páginas web) la marcha “No más Uribe”, también se programó para el 4 de septiembre.

 Y mientras el día finalizó con los resúmenes sobre la marcha anti-chavista de noticieros, páginas web de periódicos y radios nacionales, nada, absolutamente nada, se reseñó sobre la movilización en contra de Uribe Vélez. A los ojos de la inocente opinión pública, que sólo se informa a través de los palaciegos y autocensurados medio nacionales, la movilización anti-uribista jamás ocurrió.

 Pero como todo lo que nos dicen en Colombia hay que dudarlo, ésta no iba a ser la excepción. Y me dedique a rebuscar en el único medio democrático y completamente libre que queda en estos países donde hay o estamos en camino de una dictadura, Internet. Evidentemente, ningún medio de comunicación colombiano había separado un espacio para mostrar la movilización que estudiantes, sindicalistas y víctimas de los crímenes de Estado, realizaron contra el reelecto presidente simpatizante yanqui.

 Al parecer había naufragado en mi navegación por la red, en busca de noticias, opiniones o simple información sobre la marcha “No más Uribe”. Pero una luz surgió, aunque no precisamente la fuente más confiable para que me contaran sobre la marcha. El blog Uribestiario (sin mirada imparcial y en clara oposición al régimen actual) fue el medio que me contó que fueron más de mil personas que marcharon en Bogotá contra Álvaro Uribe.

 Con imágenes y vídeos, me mostró consignas como “Uribe Vélez el dictador que Colombia necesita”, “Marcho por ti Colombia, no más Uribe”, “No quiero ser un falso positivo” y la obvia razón por la que los tradicionales medios no se acercaron a la marcha: “RCN y Caracol, manipuladores de la información”.

 ¡Cómo iban a permitir Santo Domingo y Ardila Lulle que se hablara mal de sus empresas! Ambos muy seguramente no querían que en medio de un paneo, uno de sus televidentes viera esta última pancarta y se diera cuenta de la mentira informativa de los dos canales.

 Sí, puede que mi fuente haya sido un blog explosivo y ferviente opositor del mandatario nacional, pero a ese tipo de consultas nos llevan estos medios palaciegos y parcializados que se han hecho notar en Colombia durante los 7 infortunados años de gobierno uribista.

 Tan cuestionable fue esa actuación mediática, que produce escozor estar en una facultad de periodismo, a la espera de salir a trabajar en unos medios de comunicación mentirosos, que tapan información “inconveniente” para sus aliados.

 Consultar el Uribestiario dejó algo más. Al final del orgullo que para ellos representó la marcha y sobretodo sus mensajes, quedó una invitación extendida para una Colombia entera. Una gran movilización para el 9 de septiembre en contra de la instauración de las bases militares gringas en Colombia. Es cierto, lamentablemente la oposición y los organizadores de estas marchas no tienen la maquinaria para que sean tan efectivas como las del régimen, sin embargo, tienen más valor.

 Marchar por la soberanía nacional, debería ser un propósito de todos los colombianos. Ojalá que se dé la concentración contra las bases, ojalá marchen más personas de las que se esperan y ojalá ésta sea la iniciación de muchas otras protestas en contra la corrupción, el desempleo, la pobreza económica y educativa y por supuesto contra los crímenes de Estado que este gobierno no para de realizar. Ah y sin dudarlo, a favor de nuestra institucionalidad, los colombianos arengar, “No a la reelección”.

lunes, 10 de agosto de 2009

JAIME, NOS VA MUY MAL SIN TI I



Otro agosto negro vivió Colombia hace 10 años. Cuando estaba a punto de conmemorarse la primera década del magnicidio de Luis Carlos Galán, fuimos testigos de un asesinato que marcó a una generación, a un país, que a pesar de la guerra y la corrupción, aún lograba reírse de su realidad.

Fue el 13 de agosto de 1999 que la risa murió, cuando dos sicarios le dispararon a Heriberto de la Calle, a Dioselina Tibaná a Nestor Helí a Godofredo Cínico Caspa y a todos los personajes que encarnaba el analista político más cómico de la realidad colombiana, Jaime Garzón.

Con sus programas Zoociedad y Quack: el noticero, el mueco Garzón se ganó un espacio en la televisión nacional con un formato novedoso que a muchos encantaba, pero que generó cólera en la clase dirigente colombiana.

Muchos como Antonio Morales, su guionista en Quack y quien lo animó a pintarse la cara, quitarse la caja de dientes que tenía y llenarse el pelo de gomina para crear al lustrabotas Heriberto de la Calle, creen que la sentencia a muerte del humorista fueron las entrevistas que le realizaba a los personajes más influyentes de Colombia, en las que los ponía a sudar petróleo con su pertinente impertinencia.

Y eso ayudó a que lo mataran. Sumado a su peligroso traspaso de la ficción a la realidad, cuando fue mediador en varias liberaciones de secuestrados de las Farc. La extrema derecha armada (AUC) y algunas fuerzas del Estado, inconformes con el Garzón de la realidad, acallaron su crítica mordaz y humorística.

Ahora que han pasado 10 años, el miedo, la irresponsabilidad y el poco compromiso de los periodistas han contribuido a que no exista un nuevo legado de lo que nos quiso dejar Garzón. El humor crítico-político está casi en extinción y son pocos los espacios que nos hacen pensar nuestros gobiernos y su forma de actuar.

Para los televidentes amnésicos hablar ahora de humor político seguramente será pensar en la palaciega Cosa Política de Vicky Dávila, que es simplemente la farándula de lo que hace o deja de hacer la clase dirigente en fiestas, desayunos en palacio o comprando zonas francas; todo como cortina de humo mientras ocurren otros atropellos que los medios nos ocultan.

Pocos se acuerdan de La Banda, el programa de RCN que quiso emular el legado de Garzón y que generó controversia en los pasillos de la ‘Casa de Nari’. Y casi ninguno sabe que fue en un acto de autocensura que el canal, que estaba en proceso de ser el vocero oficial del gobierno, decidió terminar con el programa por “sugerencia” de Uribe.

Afortunadamente no todo es malo. La crítica y el humor político aún están casados en Colombia, ejemplos de ellos son Tola y Maruja, La Luciérnaga y caricaturistas como Vladdo. Sin embargo, cada vez es más difícil este oficio, pues hay una audiencia polarizada y fanática que no quiere que le hablen mal de su mesías.

Cuánto habría sufrido Álvaro Uribe con Garzón, así tuviese su programa en TeleSur o en un circuito cerrado de televisión. Qué pensaría Dioselina Tibaná de la yidis-política, qué podría decir Godofredo Cínico de la para-política, o Nestor Helí de los estafados de DMG. Otra sería la forma de pensar de los colombianos con Garzón presente.

Y aunque muchos aún hagamos homenaje a su memoria, a sus personajes y a su crítica forma de pensar, la deuda que existe con él y su familia por esclarecer el magnicidio, nos validan el adjetivo de “país de mierda” con el que nos calificó César Augusto Londoño en CM& el día que mataron a Garzón.

martes, 21 de julio de 2009

OPINIÓN// DÓNDE QUEDÓ EL 20 DE JULIO



“Nuestra política exterior ha sido deplorable” es la sentencia del obtuso y radical precandidato presidencial del Polo, Carlos Gaviria; y no es para menos, las arbitrariedades y el rotulo de mal vecinos latinoamericanos durante la era Uribe dan cuenta de una cancillería cada vez más inútil.

Pero estos señalamientos no son gratuitos. Son el sencillo análisis que se puede hacer luego de que el yuppie canciller Bermúdez afirmara que “…no aplicamos el principio de injerencia en los asuntos de otros estados…” respondiéndole al presidente venezolano Hugo Chávez, luego de que mandara a “revisión” las relaciones con este gobierno por aceptar la instalación de bases militares gringas en territorio colombiano.

Y uno se pregunta, ¿política de no injerencia en otros estados? Tal vez sí, sin utilizar la populista diplomacia del micrófono, pero sí invadiendo territorios soberanos de otros países para bombardearlos y por demás causar la muerte de algunos de sus ciudadanos ¡que es peor! Y juzgar si estos ciudadanos eran guerrilleros o no, sería ahondar en una discusión ideológica y más emocional que racional frente a unos radicales furibistas. El hecho es el asesinato de latinoamericanos en territorio ajeno.

El yuppie Bermúdez continuó y afirmó que “exigía política de reciprocidad, dado que el gobierno no protestó por la presencia de buques rusos en aguas venezolanas”. Como siempre, son sorprendentes las bestialidades de los cortesanos de este régimen. Entonces, ¿justificamos la presencia de bases norteamericanas, el ‘paseo’ de militares gringos por nuestra geografía, los atropellos al estilo de Irak y la pérdida de soberanía? Todo sólo para “mantener una lucha contra el terrorismo” que hace rato se perdió por la vía armada.

O mejor aún, como sugiere el yuppie, el hecho de que Rusia haya vendido armas a Venezuela (suceso que no deja de preocupar) ¿autoriza a este guerrerista gobierno a implantar la primera piedra de una invasión a Suramérica? Nada podría justificar esa decisión en plena tensión con los vecinos y con los antecedentes con los que este régimen convirtió a Colombia desde marzo de 2008 en un país invasor, irrespetuoso de la soberanía de sus vecinos.

Con sus declaraciones, Bermúdez nos quiso devolver más de 20 años para plantearnos nuevamente una bipolaridad rusa y norteamericana. Lo que demuestra el arcaísmo de los funcionarios de este gobierno. Y peor aún, a sabiendas de que la decisión de autorizar las bases gringas fue arbitraria, pues no se consultó a todos los poderes del poder público; transmitió la idea de que estar con Rusia es malo, pero con EEUU eso como instalar una sucursal del cielo en nuestro territorio y no precisamente Cali.

No hay que ser ni uribista, ni anti-uribista, ni tener una ideología política cualquiera que sea; para darse cuenta de que es mucho peor implantar no una, sino tres bases ‘enemigas’ de nuestros vecinos, que comprar armas; eso sin que ambas dejen de preocupar.

Es que en términos coloquiales lo que este gobierno acaba de aceptar es la llegada a nuestra cuadra de un vecino capo del narcotráfico, con la tensión y la zozobra que esto implicaría. Sólo es cuestión de imaginar cuán incómodo sería tener a uno de estos sujetos viviendo a nuestro lado. Así les pasa, no a los gobiernos vecinos, sino a los latinoamericanos, a la gente del común de Venezuela, Ecuador, Perú y las demás naciones.

Lo peor de todo es que el pueblo no reacciona, no protesta, todo por una ceguera mediática y un mesianismo diabólico. ¡Nos están invadiendo! ¡Invadirán a los nuestros! ¡Nos seguirán matando! Y esta vez no el Ejército Nacional, sino la misma fuerza militar que ha matado a millones de personas en Irán, Irak, Afganistán y tantas otras.

Y el sospechoso narco-para-gobierno no responde, o mejor trata de ‘santificarse’. A este régimen le encanta sacrificar nuestras libertades en pos de una guerra sinfín, ésa que sólo se cura con igualdad social y no con la llegada de extranjeros, que no vienen a brindarnos recursos que fortalezcan el tejido humano, sino a asesinarlo.

Ahora, en tiempos de recordar nuestra independencia ¿Qué pueden estar pensando Manuela Beltrán y todo el movimiento comunero del siglo XIX? ¿Qué pensarán aquellos que batallaron por liberarnos de la presencia extranjera en nuestra nación? Sólo deben sentirse decepcionados, no tanto de este presidente (porque qué más se puede esperar de él) sino del pueblo colombiano que permite tremendos atropellos.

Suena repetitivo por estos días, pero no hay nada más cierto. Hermoso celebrar el grito independista de hace 199 años, pero tristemente aún no somos ni libres ni independientes.

Independencia grita el mundo americano;
Se baña en sangre de héroes la tierra de Colón.
Pero este gran principio: el Rey no es soberano,
Resuena, y los que sufren bendicen su pasión.

sábado, 6 de junio de 2009

OPINIÓN//LA FRANJA AMARILLA NO FUE

“…hay una pregunta que nos está haciendo la historia: ahora que el rojo y el azul han dejado de ser un camino, ¿dónde está la franja amarilla?” fue el final profético del ensayo de William Ospina, hace ya 13 años, cuando en la senectud del violento siglo XX surgía la pregunta sobre nuestra realidad política.

La década pasada estuvo marcada por el surgimiento de grupos políticos ciudadanos o movimientos independientes que intentaron llenar ese espacio que la sociedad colombiana necesitaba para incluirse allí, pero esa franja amarilla, la que remplazara al azul godo y al rojo cachiporro no llegó y se fue diluyendo por las fragmentaciones de los grupos independientes, por la infiltración criminal en la política y por el mesianismo uribista.

Pero los sindicalistas, el magisterio, los intelectuales y otros sectores de izquierda aparentemente cobijados con la Constitución del 91, entendieron que podía ser el momento de unirse a pesar de diversas ideologías entre ellos y crearon literalmente la franja amarilla que el país exigía, el Polo.

Convergieron varios sectores políticos afines con el interés de crear una disyuntiva a la realidad roji-azul de la política nacional. Antonio Navarro, Gustavo Petro, Samuel Moreno, Jesús Bernal y otros cuantos izquierdistas quisieron demostrar que su opción no era tomarse el poder por la vía armada y parecían llegar a un acuerdo para abonar el camino de la izquierda como gobierno.

Todo esto en Colombia parecía un sueño: primero Luis Eduardo Garzón generó la votación más alta de la izquierda en unas presidenciales, luego él mismo aspiró al segundo cargo popular más importante y se hizo a la Alcaldía de Bogotá. La magia seguía y aunque golpeados por la abrumadora mayoría uribista en el país, Carlos Gaviria se unió al club del viraje político y logró ser candidato.

La sociedad derechista colombiana veía desde sus clubes cómo el Polo con la candidatura del ex magistrado lograba fortalecerse y alcanzaba la segunda votación en el país, a pesar del favorecimiento estatal de la reelección de Álvaro Uribe. La ‘toma’ del poder izquierdista estaba tan cerca, ahora con la repetición de la victoria en Bogotá, a manos de Samuel Moreno.

Pero a Colombia la despertaron del sueño. Así, satisfecha por lo que había visto en su inconsciencia quería seguir dormida, pero la crudeza de la realidad no la dejó. Sí, hay un partido cuya imagen es amarilla y se llama Polo Democrático Alternativo, ya ha tenido varios e importantes triunfos en el país y sí, en algún momento se vio como la opción de gobierno después del Medioevo Uribista, pero la magia ya terminó.

El incomprensible radicalismo de su inteligente presidente, Carlos Gaviria, ha creado el efecto invernadero en un Polo que parece derretirse. Ese sentimiento pluralista, la esencia que nos llevó a pensar que ocuparía la franja amarilla de Ospina, se acabó cuando no se valoraron las ideas de Lucho y Petro para buscar una convergencia política y un pacto por un buen gobierno post-uribe. El ego de los orgullosos mamertos del Polo pesó más, pareciera un imperativo o una censura al interior de la colectividad hablar de seguridad o de mercantilismo.

¿Qué pensará el señor Gaviria?, ¿Que su sola candidatura podrá ganarle a una coalición uribista con o sin Uribe? ¿O que un país derechista, acentuado por las Farc y la era Uribe, apoyará radicalismos de su tipo? Ahí sí está el sueño, ahí está quizá el efecto del cannabis que le atribuyen con tanto estigma a la izquierda.

El ego de políticos como Gaviria, que paralelo a Álvaro Uribe parece creerse imprescindible, destruyó la metafórica franja amarilla dentro del Polo e hizo que mentes que sumaban, aportaban y significaban dentro de esa colectividad hayan migrado de esas huestes. Pero ¿a dónde?

Todos van a ir a ocupar el lugar inexplorado en la política colombiana. Los que están llegando a ese lugar cual Cristóbal Colón (pero sin apoyo) se fueron a ‘aventurar’ a un sector llamado el centro, una marca que se quiere separar de esos tintes extremistas de sus lados.

Los que llegaron ya están trabajando. El fenómeno mediático de los ‘quíntuples’–que por egos parecía una formación de la selección argentina– fue la primera muestra de ese nuevo espacio en Colombia. Lucho quien se fue de la falsa franja amarilla ya está allí junto a más que políticos, excelentes pensadores de nuestra realidad: Mockus y Peñalosa, acompañados de una mujer como Martha Lucía, otrora uribista, quien sí parece creer en lo que es la democracia.

Falta alguien. Sí, Sergio Fajardo, pero ya conocen mis reservas frente a este disfraz uribista de 2002; pero además caben allí Gina Parody (alejada del esperpento de La U), Rafael Pardo (cuando se aleje del zombi rojo), Gustavo Petro (si decide renunciar a su falsa candidatura en el Polo) y aquellos pensadores de la realidad nacional que puedan aportar por encima de los beneficios propios y de sus egos.

El espacio está abierto y más que una figura ‘farandulesca’ como lo ha querido mostrar Semana con su portada ¿Podrán Unirse?, es el momento de explorar ese centro y lograr que ahí sí esté la franja amarilla que hemos estado buscando los colombianos.

Mi voto para el próximo año aún sigue en blanco, pero con una conformación de este grupo de forma consciente y libre de los vicios políticos, el sufragio puede empezar a tomar color.

BROCHE: ¿Cómo puede existir aún la intolerancia de sentenciar de “guerrillero hp…” cuando se habla de Gustavo Petro?

martes, 26 de mayo de 2009

OPINIÓN//EL ESPEJISMO DEL RETROVISOR




Recordar ese discurso del candidato Álvaro Uribe Vélez en 2002 “contra la corrupción y la politiquería” es revivir el engaño en el que muchos colombianos (más de 5 millones en 2002 y más de 7 en 2006) cayeron tras la promesa de una nueva política. Pero ha sido la más sucia de todas.

Prebendas para favorecer sus proyectos en el Congreso, pactos de sus partidos con grupos paramilitares para favorecerse electoralmente, crímenes de Estado en pro de exponer la “efectividad” de la Seguridad Democrática y un manto de dudas sobre las relaciones del residente de Palacio con la mafia antioqueña, nos hacen temer de esa supuesta que proclamaba el ex gobernador de Antioquia cuando se separó del Partido Liberal y decidió hacerse independiente para buscar la presidencia.

Independiente, sí. Sin el aval de ningún partido político, quien hoy controla el Congreso de la República y tiene en su bolsillo cuatro partidos políticos, llegó al primer cargo público a través de un movimiento ciudadano conformado a partir de una recolección de firmas para hacer válida su candidatura.

Luego, el paisa, con su discurso divergente al de aquel entonces, cuando se negociaba con las Farc, fue escalando en las encuestas y endulzando a sus votantes, quienes jamás creyeron que elegirían como presidente a un asesino de la democracia aparentemente más sólida del sur de América.

Han pasado casi 7 años y cada vez son más los que dan cuenta del fatídico error de cambiar aquel artículito de la Constitución para permitir la perpetuidad del ex gobernador antioqueño, pero posiblemente, si las encuestadoras no están manipulando de nuevo los resultados, estaremos a punto de depositar el mismo voto. Y no es precisamente por Andrés Felipe ‘el calco’ Arias.

Paisa, ex dirigente laureado de Antioquia, en contra de todo viso de politiquería, sin partido que lo apoye, en busca de firmas para presentar su candidatura, planteando lo opuesto a lo establecido en el actual gobierno. Pareciera que estamos hablando de la campaña de 2002, del candidato Uribe, pero esta vez la U ya empieza a cambiar por una F y el uribismo evoluciona a un naciente fajardismo.

Es Sergio Fajardo, quien tiene en su haber todos esos rótulos que lo hacen tan parecido, por no decir la misma imagen de candidato que tenía este actual presidente en su primera campaña por la presidencia. Y esto, por no decir menos, es alarmante.

Preocupa porque tendríamos más de lo mismo y hay que decirlo, la sombra del paramilitarismo seguiría permeando el primer cargo del Estado. O ¿acaso qué alcalde fue el que desmovilizó a las autodefensas del área metropolitana del Valle de Aburrá? Partiendo de que su sucesor en la Alcaldía y amigo, Alonso Salazar, (quien además hizo parte de su gabinete) ya está vinculado en un proceso por nexos con paramilitares del Bloque Metro que operó en Medellín.

“No tener precio” y “Nuestros principios no son negociables” parecen ser el caballito de batalla del discurso fajardista, quien miró con su retrovisor para utilizar la misma fórmula del mago politiquero mayor en su campaña de hace 7 años.

Pero no todo está perdido, tampoco Sergio Fajardo es Álvaro Uribe. ¡Brincos diera! Afortunadamente, sin llegar a enaltecer al nuevo paisa como un mesías, es cierto que el eje político del independiente ex alcalde podría ser la solución a la peligrosa polarización de un país que puede estar cerca del bipartidismo o la bi-ideología que lo enmarque en una guerra civil.

Fajardo, “el candidato alternativo”, como lo llamó la revista Semana, que parece haber depositado su voto por este carismático paisa un año antes de la contienda; podría ser (si me equivoco y no es un Uribe camuflado) el primero de los presidentes de una nueva era política en el país, donde la guerra se convierta en asunto del pasado y el tejido social-humano sea el que impere.

Por ahora, si tuviera el tarjetón presidencial en mis manos habría que votar el voto, votar en blanco, porque los planteamientos que el país necesita como eje para el próximo período presidencial no están a la merced de lo que el pueblo necesita sino a lo que el “apegado al poder” defina.


FOTO: http://www.presidencia.gov.co/prensa_new/fotos/2007/junio/27/foto9.jpg

lunes, 11 de mayo de 2009

OPINIÓN//EL ODIO A LOS PERIODISTAS


Dos siglos antes, Thomas Jefferson, quien redactara la Declaración de Independencia de un país que le ha traído tantas desgracias al mundo, sentenció con una frase histórica la importancia de la prensa en el Estado. Aseguró que “prefería un país con prensa y sin gobierno, y no con gobierno y sin prensa".

Esa última condición tan ansiada por cuanto presidente caudillista y con ínfulas de dictador existe en nuestras ‘democracias’. Necesaria para Chávez; quien ya cerró un canal y va por el otro, tan usada por Evo; al no soportar la férrea oposición de La Razón de Bolivia y tan necesaria para Correa; cuando se ha tenido que enfrentar a las duras cuestiones que le hace el diario español El País, eso sí con intereses muy conocidos: la expansión de Prisa.

Pero en Colombia eso no existe o no quieren que exista. Si bien es contraproducente una prensa dañina y opositora sin razón; es necesaria la crítica y el pluralismo, diferente al paradigma gobernante, para construir una verdadera opinión pública. Semana, Noticias Uno y El Espectador, son los únicos medios que, siendo aparentemente independientes a filiaciones políticas, logran ejercer una responsable oposición periodística al gobierno Uribe.    

Aún así, la oposición periodística no cala y son más los que siguen viendo y oyendo a Vicky Dávila haciéndole barata coquetería al presidente y su círculo cercano, o viendo cómo Edulfo Peña y Jose Obdulio Gaviria se toman el tinto de Citytv, hablando del ‘buen gobierno de Uribe’ y de que no hay alguien que le dé la talla a un ‘líder’ como el jinete paisa.

El führer ‘Urimori’ dice que no lee, ni escucha, ni ve medios colombianos; pero desde su no merecida residencia, cómo detestara a Daniel Coronell, Vladdo, Felipe Zuleta, Antonio Morales, María Jimena Duzán, Hollman Morris y otros pocos que sí se atreven a cuestionarlo. Claro, él ni los escucha, ni les concede entrevistas, sólo los odia. Porque él sólo se deja entrevistar de los que le conviene que lo entrevisten, con cuestionario concertado previamente.

Por eso, cuán emocionante fue volverlo en entrevista en el episodio de “¿Reelección? Otra pregunta, amigo” cuando el periodista de BBC Mundo Julián Miglierini, le soltó la “pregunta que no podía evitar hacerle”.

“¿Quiere ser presidente de Colombia 4 años más?”. Tan repetitiva, tan redundante, pero tan necesaria pregunta. Y ahí estaba, sin la Vicky que le coqueteara, sin la Gurisatti que se riera con él, sin los Santos (los periodistas, claro está) quienes jamás lo hubieran puesto en esos aprietos, evitando, como es típico de él, dar respuesta.

Pero ésa no era una rueda de prensa. No era un ‘show comunal’. No era La Noche de RCN. Era una entrevista concertada con su jefe de prensa, que para desgracia del führer fue con alguien que quería que los colombianos resolvieran la duda reeleccionista. Uribe no esperaba encontrarse con un palaciego, pero tampoco con alguien que de entrada le preguntara eso y por tal su tono de respuesta y su expresión facial lo decían todo.

Nerviosamente pidió otra pregunta, pero su origen paisa tenía que salir a flote y lo enfrentó con el pobre argumento de que debía conocer la historia de Argentina y tan amenazante como sus amigos ‘narcos’ de aquella época ochentera le pidió que “dejara tranquilita la democracia colombiana”.

Y de ahí para adelante, ya lo podrán ver en vídeo, (http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/05/090504_1210_uribe_entrevista_jm.shtml) Uribe no dejó de sudar en su frente. Por ira, por desespero, buscando a quién sabe quien lo salvara de estar en esa silla en esa entrevista y de frente al periodista con una mirada que sólo denota odio y lo que de ahí para arriba éste conlleva.  

Muy seguramente “le quería dar en la cara, marica” y aunque no lo dijo, sí lo habrá pensado. Y no fue necesario que lo expresara, pues a los que no estamos vendados con el ‘mesianismo’ del dios barato de la mano dura, nos quedó la sensación de que eso quería hacer.

El ‘Urimori’ no quisiera vivir sin prensa en su gobierno, pues la mayoría de ésta está a sus pies. Pero a los representantes del periodismo verdadero: los críticos, los cuestionadores, los que buscan la verdad, los que quieren el pluralismo, los que defiende los intereses de los que no tienen voz, a esos periodistas son a los que Uribe odia.

LEER//PARA CONOCER A NUESTRO PRESIDENTE


La biografía no autorizada del aparentemente sempiterno presidente de Colombia, Álvaro 

Uribe Vélez.

A pesar de haber padecido a un Gaviria, un Samper o un Pastrana y yendo lejos, hacia el 

Norte, a dos Bush; esta joya política resultó ser el más cercano a los criminales paisas.

 

Aquí está completa, esta biografía, que todo colombiano debiera leer para conocer quién está 

en el solio de Bolívar, en la Casa de Antonio Nariño. Y asegurar con argumentos para no votar 

por él para que sea presidente un cuatrienio más.

http://resistir.info/colombia/biografia_auv.pdf


OPINIÓN// EL PELIGROSO CONTRATO. Y NO ES EL DE LA ZONA FRANCA.


Cuando se confeccionó el escudo nacional de la República de Colombia, ése otro símbolo patrio, se le envolvió al cóndor de los andes una cinta muy diciente: “Libertad y Orden”, muy seguramente los dos más grandes deseos de la recién independizada nación.

Las dos parecieran ser palabras obvias: la primera como la ansia de unos criollos por la libertad de los chapetones y la segunda como guía para formar un gran Estado.

Sin embargo, parece que desde el principio, el autoritarismo estatal de estos  países de joven ‘democracia’ (como los latinoamericanos) terminó dándole cabida al orden sobre la libertad. Y los gobernantes, tratando de establecer su propio Estado soberano, se valieron de las cartas magnas para monopolizar el poder (dictaduras) o ‘duopolizarlo’ (como el flamante Frente Nacional de Colombia) para así establecer unas seudo democracias.

Y al ocaso del siglo XX, el siglo de la consolidación de los Estados en el mundo, las democracias latinoamericanas, salvo algunos casos, siguieron siendo frágiles modelos que caudillistas y populistas podían permear. Pero en Colombia, no.

En Colombia no pasaba eso: ya habíamos salido de esa vergonzosa repartición burocrática entre conservadores y liberales, nacía una nueva constitución y aunque sufríamos el yugo del narco-terrorismo, parecíamos tener la fortaleza y a la vez el suficiente temor, para decirle no a la perpetuidad en el poder de un sujeto, con lo que garantizábamos la lejanía de las dictaduras y mal que bien manteníamos nuestra libertad.

Sin embargo, fue en 2002, cuando esos mismos narco-terroristas (las Farc) eligieron –aumentándole ese tímido 3% en las encuestas que tenía, con intentos de atentados para matarlo – a Álvaro Uribe, el ‘dios de la mano dura’ que nos salvaría del gran mal. Las Farc no dejaron sin más salida a los colombianos que votar por quien estaba dispuesto a acabarlos.

Colombia firmó el contrato con el señor Uribe. Algo así como que “si usted acaba con los revoltosos que están desangrando el país, nosotros le entregamos todas nuestras libertades, inicialmente por 4 años.”

Parece exageradamente hobbesiana esa concepción de lo que ha pasado en Colombia en estos últimos siete años, pero la teórica política del siglo XIX cada vez es más cercana a la realidad nuestra del siglo XXI.

En la punta de Suramérica parece que el lado izquierdo del cóndor (muy diciente por cierto eso del lado) que reza “Libertad”, se hubiera tachado o se esté queriendo tachar (ojalá no lo hayan logrado completamente) para mantener una idea ‘uribiana.’

Una idea escondida en el discurso teórico-práctico llamado Seguridad Democrática, por el cual se busca alargar ese contrato que ya extendimos en 2006 hasta el próximo año y que sería perjudicial prolongar otros cuatro años más. Lo peor de todo es que el cóndor del escudo sabe lo que quiere y no deja de mirar el lado de la Libertad, aunque muchos uribianos deseen cortar ese pedazo de la cinta amarilla. 

domingo, 29 de marzo de 2009

OPINIÓN//VOTO NO O NO VOTO

Según los cálculos de los más optimistas uribistas y de los más pesimistas opositores; el referendo reeleccionista para buscar un tercer período del führer Álvaro Uribe (adjetivo del también ‘mesiánico’ Adolfo Hitler), se estaría votando en noviembre de este año.

 Son muchas instancias las que debe pasar el polémico proyecto, que a la luz de la sentencia de la Corte Constitucional de 2005 no es procedente, pero frente a un “clamor del pueblo” parece cobrar validez.

 Aparentemente sería difícil el camino para buscar la reelección el otro año, pero en nuestro país, en el de las dádivas gobiernistas, el de la compra del establecimiento, el de la manipulación de los poderes, es muy fácil conseguir la reelección en tres pasos.

 El primero, ya logrado, conseguir que unos vendidos y poco prestigiosos senadores reparen el daño de un ‘furibista lagarto’, que en el afán de buscar firmas redactó mal la pregunta y condenó al führer a un período sin ser presidente. Este mes será ese proceso donde cambiarán las palabras “quien haya ejercido la presidencia dos veces” por “quien se haya presentado para la presidencia dos veces” que nos llevarían a otro cuatrienio consecutivo del paisa macho alfa en el poder.   

 El segundo paso, el más difícil aparentemente, y por el que ya están trabajando los más interesados reeleccionistas, es lograr que la Cámara, presidida por Germán Barón quien se opone ‘firmemente’ al proyecto, apruebe el cambio de palabras que implicaría la presencia de Uribe en las presidenciales no de 2014, sino del próximo año.  Para que esto se cumpla están buscando sacar al representante Barón de la presidencia de esa corporación, tal vez a partir de un montaje, como lo sabe hacer muy bien el ‘furibismo’.  

 Pero si para desgracia de los reeleccionistas y fortuna de los demócratas, el error no se remedia y la pregunta insiste en el 2014, los lagartos palaciegos (enceguecidos por el Palacio de Gobierno) ya han pensado en enviar inmediatamente el proyecto a revisión de la Corte Constitucional, donde está el tercer paso para llegar a la consulta popular.

 Un Corte que en 2005, de manos de otros magistrados, le dijo al país que aunque no veía reparos en el proyecto de cambio de ‘artículito’ de ese entonces, advirtió que una reelección por otro período no sería procedente. Aunque en la actualidad, muy seguramente los nuevos magistrados (elegidos por este gobierno) no recordarán ese episodio y le dirán al país que es procedente consultar al pueblo si quiere o no otra reelección.

 Y ahí es donde por fin, ¡por fin!, entramos a participar los colombianos y no sólo una maraña de dirigentes. Es el cuarto paso, que para los asesores de Palacio puede ser tan fácil de lograr (manipulándonos desde El Tiempo, RCN y Caracol), donde la mitad de 7 millones, que deberán salir a votar, marquen Sí en los cubículos.

Aquí es donde yo confío en la grandeza de los colombianos, en pensar que es descabellado reelegir este régimen hobbesiano, que nos tiene enceguecido, donde entregamos nuestras libertades con el pretexto de acabar con una guerrilla, que al cabo de 7 años de crímenes de Estado, no han derrotado.  

 Es romántico pensar que todos vamos a pensar así el día de la elección, que vamos a ser racionales y no peligrosamente emocionales incitados por los manipulados medios masivos. Pero ante el peligro de esta indecisión ya surgió la gran duda: votar no o no votar en el referendo.

 Y esto nos lleva a dos dilemas. En el primer caso estaríamos fijando nuestra voz al decir No, pero  estaríamos dando votos (dentro de un censo que piensan reducir a favor del führer Uribe) para que la medida tenga validez y llegue a los 7 millones de electores.

 Para el segundo escenario, sería antidemocrático no participar porque la abstención siempre es sinónimo de desidia, pero ante el peligro de validar esa peligrosa elección, uno lo piensa.  

 En todo caso, la mejor medida será irse en bloque, que las fuerzas de oposición se pongan de acuerdo para realizar una convocatoria nacional a la abstención o al No. Así, valdrían 3 pesos los pasos que de manera lagarta y comprada hubiera hecho la ‘Szhutz Staffel’ (escuadrilla de protección) del führer Álvaro Uribe, pues el pueblo le habría negado la perpetuidad.

miércoles, 11 de marzo de 2009

MEDIOS// LO COLOMBIANO PARA EL TERCER CANAL


La llegada del tercer canal privado nacional ya es prácticamente un hecho, muy a pesar de las pataletas de los tradicionales Caracol y RCN por la supuesta baja de calidad, catástrofe de identidad (que en realidad poco les importa) y publicidad (que tanto les importa), traducidas todas en la negativa temporal de pagar la prórroga que estableció la CNTV.

Así pues, habrá tercer canal con el modelo de subasta, totalmente en contravía del tan incumplido artículo 20 (en aquello de que “cualquiera puede fundar medios masivos de comunicación”), pues las cifras para participar son abismales y sólo los grandes acumuladores de riqueza y grupos mediáticos hegemónicos lograrán tenerlo.

Evidentemente así es: los españoles Planeta y Prisa o el venezolano Grupo Cisneros, serán los dueños de la que podría ser alternativa televisiva en Colombia.

Pero hay tanto de malo en que cualquiera de ellos quede con el canal que uno, descabelladamente, piensa en aplaudir la labor de una década de los canales Caracol y RCN.

Lo que comentan los presidentes de ambos medios, Laserna y Reyes, respectivamente; puede llegar a ser un punto en contra del nuevo canal, ese de la pérdida de identidad nacional, sabiendo uno que eso no es básicamente lo que los motiva a protestar a ellos.

Y es que suficiente hemos tenido con que, en aras de la internacionalización y contra la idiosincrasia, Caracol nos hubiese ‘embutido’ culebrones texano-mexicanos como Pasión de Gavilanes y RCN hubiera lanzado un fastidioso como el de Valentino que finalmente no le dio éxito.

De eso ya hemos sabido mucho, de esa pérdida del colombianismo en televisión para poder vender. Pero a pesar de todo lo soportamos, porque finalmente son los canales del país, la casa en televisión de cada uno de nosotros. Sin embargo, será difícil soportar (como ya lo hace 40 Principales en sus jingles) escuchar en la presentación de nuestro tercer canal ‘nacional’ una voz en off de acento español que diga: éste es Antena 3 Colombia, o está viendo el canal + (tradicionales de ese país) o en ese a veces malhablado venezolano una cosa tal como: esto es Colomvisión (en honor a la hermana Venevisión).

Además, aparte de la identidad, que tampoco es que se rescate mucho actualmente, hay grandes implicaciones políticas (básicamente ideológicas) detrás de la concesión más importante del Estado colombiano en estos momentos: el equilibrio informativo que está en crisis por desparpajos como RCN Televisión.

Si el canal lo gana Planeta, el uribismo y su herencia serán reinantes. Teniendo a El Tiempo y su canal y a RCN radio y televisión, de su lado, pocos medios quedarán para impartir independencia. Seríamos de algún modo esclavos informativos de lo que ese gran grupo mediático, con el poder de opinión que tiene El Tiempo, nos transmita y obviamente de su ideología, de esa ultra derecha que quieren continuar en Colombia. En otras palabras, 200 años después seríamos nuevamente colonia (esta vez mediática de España).

Aunque eso de colonia mediática española también nos podría pasar con Prisa, el otro grupo español. Con su propiedad sobre Caracol Radio, como la cadena radial más grande de Colombia y con alianzas, que al parecer están por venir, con El Espectador, también sería un transmisor dominante de información y aunque no tiene los mismos propósitos gobiernistas de su anteriormente mencionado rival, si concentraría mucho poder de opinión desde el cuarto poder, los medios.

Aparentemente, a pesar de la columna que Planeta ‘le compró’ a Salud Hernández, en la que hablaba del porqué no darle el tercer canal a Cisneros, ésa opción sería la menos mala, pero no, gran equívoco. Las prácticas empresariales de Gustavo Cisneros han sido sumamente cuestionadas en todo el continente y el papel que ha desempeñado como dueño de medios ha sido algo macabro.

Hay quienes dan cuenta de su alianza con el presidente Chávez para cerrar la competencia de su canal Venevisión, la extinta señal abierta de RCTV. Otros más catastróficos, como la columnista de El Tiempo, le dan significado a la llegada de Cisneros, dicen que es un trampolín para transmitir la ideología bolivariana de Chávez. Todas son conjeturas, pero vaya uno a saber.

La mejor opción es sencilla. No es , pues, que nos quedemos con las dos bellezas de canales nacionales que tenemos actualmente, ¡no!, el mejor camino que se debió haber tomado, aunque ya es tarde y no era lógico en un gobierno de ‘roscas’ como éste, era darle un canal propio, en sociedad, a esas maravillosas productoras que están surgiendo en el país: CMO, Vista Productions, Teleset (aunque Sony tenga participación allí) Telecolombia (aunque ya sea de Fox), Colombiana de Televisión y en lo informativo las dos decanas CM& y NTC.

Hubiera sido un proyecto de tanta calidad, que sí tendría con más temor a los magnates de la televisión. Una idea nuestra, un canal netamente colombiano, que se hubiera podido fortalecer con un modelo de canal público con productoras en concesión, eso sí, con un gobierno que se metiera la mano al bolsillo por la cultura.

Pero con este neoliberalismo esa idea es mucho pedir. Así que a prepararnos para que España nos siga colonizando y para que las noticias las presenten Salud Hernández, el entretenimiento Eva Rey y los deportes alguien de nombre Iñaki.