lunes, 15 de febrero de 2010

QUE NO SEA ÉL


Qué impresión la que se llevó Juan Manuel Santos, cuando nadie más que un reportero de la cortesana RCN le hizo caer en la cuenta de que el disfraz que pretendía usar para oponerse a Gustavo Petro en el carnaval de Barranquilla, era el símbolo de la muerte.

Lo oculto se hizo evidente. El ‘Santo de la Muerte’ salió a la luz para ser consecuente con los actos criminales cometidos por el aparato castrense que él comandaba desde el Ministerio de Defensa, que poco hizo ante los mal llamados (desde el embuste de El Tiempo) falsos positivos.

Y esa cabeza de los crímenes de estado osa lanzar su candidatura en medio del inminente (pero no seguro) fracaso del monstruoso referendo reeleccionista. Muy oportunista, él no duda en sentenciar que si no es Uribe, “seré yo”. A los electores, el ruego es: que no sea él, aunque tampoco Uribe.

Rogar que Juan Manuel Santos no sea el próximo presidente de Colombia no es un simple capricho. No es sólo una preocupación porque nos implanten un monopolio mediático, ni mucho menos es lástima por Álvaro Uribe, a quien seguramente este sujeto poco fiable traicionará enviándolo a responder a la Corte Penal Internacional. ¡Nada de eso!

El temor de que este hombre llegue al poder, tiene aún mayores cargas de profundidad. Una de ellas es el posible manejo que les dé a las Fuerzas Militares, a las que seguramente reforzará con el eterno pretexto de la amenaza (lógica, pero no prioritaria) de las Farc. Por supuesto, aún más preocupante sería el hecho de que envidiándole a su antecesor la permanencia en el cargo, busque mostrar resultados para reelegirse y termine convirtiendo los falsos positivos en una clandestina política de Estado.

Pero el miedo a que él sea presidente, no para allí. Su elocuente oposición al régimen chavista podría traer consecuencias aún más lamentables para las relaciones binacionales y lo peor del asunto es que podrían trascender del escenario comercial. Ahí, por inepto que sea, uno terminaría añorando la diplomacia de Jaime Bermúdez y el silencio amangualado del dictadorcillo Uribe.

Con Juan Manuel Santos no habría duda de que el peligro de guerra con el vecino país sería más latente y el chistecito de los 10 batallones a la frontera, habría que tomarse en serio. No bastaría con soltar la irresponsable frase de que los gringos nos apoyarían, sería cuestión de analizar el despropósito inútil que significaría una confrontación bélica con Venezuela por la enemistad de dos ineptos guerreristas gobernantes.

Elegir al ministro de defensa que pifió la Seguridad Democrática hasta convertirla en un proyecto guerrerista y maquiavélico en el que el fin justifica los medios a toda costa, incluso la muerte de civiles; denotaría un atraso aún más lamentable que la elección hace dos cuatrienios de la peste llamada Uribe.

La democracia a veces apesta, como en el caso del abominable Estado de Opinión. Sin embargo, Colombia tiene la cita y la oportunidad para escoger entre un criminal camuflado, que en los carnavales, como es natural, deja salir a flote su verdadera esencia, y se muestra como La Muerte en persona; o elegir entre las propuestas divergentes a este criminal régimen que nos gobierna. Insisto, que no sea él.

BROCHE 1: este es el vídeo donde Santos disimuladamente quería representar la muerte…de todos los colombianos. http://www.youtube.com/watch?v=NmloPvM3Dsk

BROCHE 2: “Ojala tuviera el poder para cerrar revistas” dijo este monstruoso candidato presidencial, cuando se le sugirió que él pudo haber ordenado el cierre de la revista ‘Cambio’. No es presidente aún y ya está censurando.

domingo, 7 de febrero de 2010

EL COMIENZO DEL FIN

“Y el rancho ardiendo…” reza uno de los tantos dichos populares que los hispanos nos hemos sabido inventar. Eso es lo que está pasando en este inicio de década con los gobiernos neopopulistas de Latinoamérica; de Venezuela y Colombia.

La corruptela y círculo burocrático en que se convirtió el otrora prometedor socialismo del siglo XXI de Chávez vive la crisis más asidua justo cuando se celebraban 11 años de revolución bolivariana. Crisis energética, economía aterradora, inseguridad y prensa en peligro, son los males que tienen al coronel en su laberinto por estos días.

La imagen de líder independiente contra gringo que generaba respeto y mucho interés, desapareció con tanta diplomacia de micrófono mientras el universo de su nación se iba cayendo en pedazos hasta llegar a lo que está ahora.

No hay que pensar como el monotemático Bayly para darse cuenta que es risible su discurso de que durará 11 años más en el poder, así lo haga para disimular ese castillo de naipes en el que se convirtió su régimen.

Pero me dejo de intromisiones transnacionales. El dictadorcillo camuflado de acá también parece estar en las últimas, o eso fue lo que los agitados hechos de la semana anterior nos hicieron pensar. El optimismo me dice que el oscurantismo del ‘Uribestiario’ está próximo a terminar, aunque el odioso realismo me diga que a esa mala yerba todavía le falta para morir.

Aunque la debacle del régimen esta semana, anima. La agonía final del ‘referendo de Barrabás’ genera esperanzas para pensar que en agosto terminará esta pesadilla que ya completa 8 años, desde cuando este amigo de los para-políticos llegó al poder.

La demostración atroz de que los Derechos Humanos son una burla y se estropean en Colombia más que en la mayoría de países de la región y el hecho de que la excusa para violarlos –la dichosa seguridad ‘democrática’– esté débil en las ciudades y en declive según el estudio de León Valencia, es una muestra más de que la inmensa mayoría, el llamado Estado de Opinión, que eligió a Uribe, cometió el equívoco anti democrático más dañino en los últimos años para Colombia.

Y al rancho no llegaron los bomberos, porque este gobierno sigue ardiendo. La precaria justicia social del ‘corazón pequeño’ de Uribe quedó demostrada de nuevo con el fracaso de su política de salud, pues eso fue lo que se comprobó con los decretos de emergencia social. Haber vuelto la salud un negocio y liberar casi por completo al Estado de esa obligación generó unos mandatos de Palacio que parecen los asesinos intelectuales de los enfermos.

Uribe está desacreditado y en busca del lacayo a quien mostrarle el guiño, ya que por buen oficio de la Corte Constitucional es posible que no sea candidato este año. Y mientras hace eso, las mentes pensantes e independientes lo seguirán cuestionando fuertemente al igual que lo hicieron en la Universidad Jorge Tadeo, donde con inteligentes argumentos sentenciaron lo ilegítimo de su gobierno y de quienes lo presiden. No importa que ciegamente la revista Semana haya dicho que salió airoso.

Como en el pasado. Hay que aprovechar estos momentos de efervescencia y calor y de crisis de las ‘uribestias’, para arrebatarle a esa mafia política el mandato sobre nosotros. 200 años después llegó el momento de una nueva liberación.

PRIMER BROCHE: En Venezuela hay censura. En Colombia autocensura, ¡qué desdicha! Con la muerte de Cambio no quedan dudas de que el sanedrín del Uribismo sigue ‘sugiriendo’ callar la boca de las voces divergentes. Que se prepare el Noticiero NP&.

SEGUNDO BROCHE: No quisiera que el Senado dañe a Felipe Zuleta.

viernes, 6 de noviembre de 2009

OPINIÓN//UNA LIBERTAD MENOS

El monstruoso artículito que le permitió la reelección al obtuso Uribe nos ha privado a los de mi generación de conocer otra alternativa de gobierno y por tal ha generado una peligrosa polarización entre gobiernistas y opositores que nos puede llevar a un colapso más allá de la sola intolerancia.

 Antes del régimen uribista, si bien las Farc estaban cerca de someter al país, había más libertades; y eso parece que a los colombianos les importa menos que lo que en la telenovela de la noche esté pasando.

 Jubilar la libertad de expresión parece la consigna de los uribistas en el país, desde las altas esferas de la Casa de Nariño, pasando por los gobernantes de provincia, hasta los los ‘uri-medios’.

 Empecemos con las joyitas. En un acto que quizá ya nadie recuerde (por aquello de la distracción creada en los medios) este gobierno le repartió a las facultades de periodismo del país un manual de redacción elaborado por funcionarios de la presidencia; en él quedaban plasmadas las “formas objetivas como los periodistas debían manejar la información”, como afirmó una de las redactores de esta perla.

 Pero en esta “buena intención” había un trasfondo, y era controlar los contenidos que los periodistas publican en los medios, para que fueran concordantes con el pensamiento del mesías presidente. Una forma muy disimulada y hasta culta de censura.

 No obstante, los atropellos continuaron, pero esta vez en la provincia. La doctrina uribista parece haber transcendido los corrillos bogotanos por cuenta de Jose Obdulio y ha llegado a personajes que por conveniencia, convicción, o por las dos, terminaron comulgando con este tipo de opresiones.

 Uno de esos borregos es Juan Manuel Llano, el ya odiado en Facebook alcalde de Manizales, quien vetó a Calle 13 para que asistiera a la Feria de la Ciudad por atreverse a decir una verdad incómoda. Y como la valentía no es de los uribistas, la única forma que encontró para decirlo fue un simplón comunicado en La Patria.

 Las formas de comunicación parecen calcadas en todos los fanáticos del régimen. Pues tan impersonal como el comunicado de la Alcaldía de Manizales (la ciudad a la que le cierran las puertas) fue la odiosa nota que escribió El Tiempo a su columnista Claudia López para despedirla en público, sin previo aviso.

 Pero qué más se podía esperar de este ‘uri-medio’ sesgado por una extraña y nociva combinación de intereses económicos y políticos. La voz y pluma agudas de Claudia López para cuestionar la falta de equilibrio en el diario de los Santos, no cayó bien entre los socios: aspirante a canal y candidato uribista. La ambición de dinero y poder corrompió al otrora periódico serio y objetivo (aunque siempre gobiernista) y lo llevó a cometer la mayor ridiculez de su historia.

Censurar a la columnista más influyente en las esferas políticas (según encuesta de la Silla Vacía.com) y una de las pocas voces divergentes que aún quedaban en el diario, es enrolar al periódico hacia una parcialización política que lo único que generará es una creciente pérdida de credibilidad. Señores de El Tiempo, no sean cobardes, y a la par con este gobierno de las no-libertades, muéstrennos sin tapujos su ideología manifiesta y de paso su desprecio por la libertad de expresión.   


jueves, 15 de octubre de 2009

REPORTAJE//MANIZALES Y SUS DIOSES

 Fue hace unos años, pensando en la Universidad y en la carrera que escogería, que se cruzó por mi mente el nombre de Manizales. Sólo cuatro visitas en mi vida eran el respaldo para conocer la llamada ciudad universitaria.

 Los mitos regionalistas no se demoraron en transmitirme cuando dije que viviría a tres horas de mi casa, en la ciudad de las tres F: una provincia fría, fea y falduda. Estudiaría, pues, en un pueblo grande al que tachan de toma trago, elitista, conservador, fanático del fútbol y los toros, cafetero y excesivamente religioso. Como no soy amigo de los prejuicios, sólo me dediqué a descubrir.

 La Manizales que conocí sí es fría, con una temperatura baja, un aire helado y unas lluvias que de vez en mes cuando caen, y no hay paraguas, emputan. Y es quizá ese clima, que produce colores parcos en el ambiente y deprime en los días más inútiles, lo que hace ver impasible y fea la ciudad. Pero el ánimo de la mayoría que uno se topa en la calle y uno que otro trago de Aguardiente Cristal quitan esa percepción de inmediato, lo llevan a uno al goce.    

 De ahí para adelante nada es ignoto. Es típicamente manizaleño decir que se vive en una sociedad elitista (a los pobres los quieren esconder o ellos se camuflan). Los toros y el fútbol son, en el papel, el opio del pueblo (el primero más elitista que el segundo). Lo coyunturalmente conservatizado de Colombia, en Manizales desde siempre ha existido (su periódico es azul por el partido godo) y en sus alrededores el olor del aire está provisto de café.

 Todo eso no me impresionó comprobarlo. Lo que sí, fueron dos cosas: sus faldas (esas calles empinadas, interminables y agotadoras) y la religiosidad viva de su gente. Los llamados, las gracias y los pedidos a unos dioses (los que sean), se emanan en cualquier lugar desde los 2.150 metros de altura a los que está la ciudad de los patifríos

Las cúpulas arañan el cielo:

Hay algo que caracteriza a Manizales desde la panorámica vista que hay junto a la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario en Chipre, y es la cantidad de templos que se propagan por toda la ciudad. Desde la altura vigilante se alcanzan a ver la Catedral Basílica, el Templo de la Inmaculada Concepción, la Iglesia del Sagrado Corazón (los Agustinos) y con vista de águila y ayuda de binóculos otras cuantas se agregan a la lista, como la emblemática de Fátima.

 Todos los anteriores son templos católicos, el paradigma religioso de la ciudad. Sin embargo, sus competidoras existen; las iglesias cristianas, protestantes o pentecostales, ganan cada día más adeptos e instalan nuevos centros religiosos.

 En cifras del grupo de investigación Prospección Etnográfica del Cambio Religioso de la Universidad de Caldas, en Manizales más del 5% de sus habitantes son protestantes, la mitad de la estadística nacional, pues según El Tiempo el 11% de colombianos son protestantes, muy lejano del 81% de católicos predominantes en el país. 

 Luz Marina Ávila, una robusta ama de casa que vive en Campohermoso, es una activa religiosa de ese porcentaje católico. Con camándula en mano repite cuantos padrenuestros y aves marías necesite para rezar los cinco misterios de su rosario, la previa para llegar a misa en la Iglesia de los Agustinos.

 Esta católica de 52 años tiene en su mente el discurso religioso. Cree fervientemente en lo que la Biblia, le instituye como ley y modelo de vida. La mujer se atreve a polemizar y termina afirmando que cree más en la obra cristiana que, por ejemplo, en la Constitución Política de su país. “No es más que una arandela de mentiras (la Carta Magna), la verdadera solución está en encomendarnos y rezar”.

 Las sospechas de fanatismo que tenía sobre ella se confirman más. La señora Ávila, quien dice cumplir con los diez mandamientos  y evita caer en algún pecado capital, cree aún que la Iglesia es la única salida a “la maldad humana que está creciendo”, para ella son los curas, desde sus púlpitos, quienes pueden iluminar al mundo.

 Dejo a la cuasi fanática católica y ceso mis dudas sobre su religión. Pero sus menciones sobre los sacerdotes como adalides del mundo me quedan retumbando y termino sucumbiendo. Camino unas cuadras por el agitado comercio informal de la bohemia ciudad y quedo frente a la réplica de la Iglesia Ermita de Cali, los Agustinos.

 El estilo neo-gótico de su exterior y sus lujos al interior me recuerdan un grupo en Facebook que pide cambiar tesoros del Vaticano por comida para África. Autocensuro mi crítica y mejor recorro el templo, quiero hablar con el párroco, pero a las estatuas romanas de la iglesia sólo las acompañan tres feligreses.

 Sigo en busca del adalid de Luz Marina y seguro de encontrarlo voy al despacho parroquial. Una mujer, algo tosca y sin mucho interés por atenderme, sólo me dice que el sacerdote no está; mientras echa, con el mismo malgenio, a un habitante de la calle que llegaba a pedir pan, como llaman los católicos a la comida.

 En ese momento para mí la mujer fue toda la iglesia. Y si ni siquiera pudo suplir esa necesidad alimentaria, ¿cómo pretende ser la guía de un nuevo mundo? Ahí fue cuando pensé que muy seguramente lo poco que hace el clero en la pre-moderna Manizales es censurar actividades liberales, como Expoerótica, porque al arzobispo Fabio Betancur le parecía pecado.  

Mi dio’ le pague por el alcohol:

“Pa’ este frío lo mejor es un aguardientico”. Ésta la frase que crearon los ancestros cafeteros y transmitieron a sus herederos, los cada vez más toma-trago. El hecho de que aquí haya una industria licorera departamental, y que se produzca uno de los mejores rones del mundo, no nos es indiferente a los jóvenes. En fiel obediencia a la famosa canción de la banda pereirana La Iguana, la cita es para beber, beber, toda la noche sin parar.  

 Y como en los últimas fines de semana, con aguardiente en mano, empiezo a levantar el codo y tomar guaro, esperando qué depara la rumbera noche de viernes. El Cristal se ha convertido en mi dios del licor, fiel compañero y guía en momentos de fiesta. Aunque tampoco para instituir una religión, como muchos osados dicen apoyar en pro de bendecir el preciado líquido. 

 El Antioqueño, mi otrora aguardiente preferido, ha pasado a segundo plano. Ese buda fue remplazado por un Cristo llamado licores de Caldas, que en Manizales se consumen desbocadamente. Y las cifras lo confirman, pues la Industria Licorera de Caldas (ILC), a pesar de ser de región pequeña, vendió en 2008 más de 124mil millones de pesos y se ubicó como la tercera en su sector, después de la Fábrica de Licores de Antioquia (con 212mil millones) y la multinacional Diageo (con 164mil millones).

 Todo deja en evidencia el alto grado de alcohol que se consume en la provincia de los nevados. La santísima trinidad de la ILC es aclamada por los feligreses del alcohol. El todopoderoso en la ciudad es el Aguardiente Cristal, aquel que patrocina al equipo del alma y el que se toma en cada esquina. Su hijo, el Ron Viejo, es el que se va de la tierra para encontrar prestigio y el sustento del 70% de las ventas de la Licorera, el viejo creó una religión ieleciana. Y por su puesto, el espíritu santo es la joven y abstracta figura del no-guayabo del Cristal sin Azúcar.

 La noche sigue y una y otra copa hacen efecto. Entre 8 personas nos tomamos dos cajas del todopoderoso. Ya es hora de fiesta. Estoy en El Cable, que sumada a El Tablazo, Chipre y Milán, conforman las zonas rosa instituidas en Manizales. Desde allí los otros siete definen que ese día habrá Perreo a poca luz, el nombre de la fiesta esa noche en Mi Dio’ le pague, y allá terminamos.

 El sonoro nombre de Mi Dio’ le pague, uno de los nuevos sitios de rumba de la ciudad, tiene mucho que ver con la tradición y la historia de la ciudad. Tomamos un taxi y pagando 5mil pesos estamos allá, frente a una discoteca disfrazada de casa vieja tradicional. Ésas donde los arrieros, potentados machistas, llegaban cada noche a pedirle comida a su esposa.

 Así, inspirados en el todopoderoso (no el aguardiente) decían simplemente y con abreviación: mi dio’ le pague; encomendados, como siempre, a quien cada domingo en una iglesia le rezaban. Pero esa noche el sentido ha cambiado, lo último que se va a hacer es rezar.

 Para muchos es lujuria, para otros actos desmedidos y para unos cuantos, pura diversión. Pero lo que dio’ nos paga esa noche es la buena fiesta que disfrutamos en la discoteca, alejada de la civilización, donde, si se quiere, el pecado está presente. 

El Once, pasión y religión:

En la futbolera Manizales, hay muchos que piensan que el mejor plan de cada domingo (algunas veces para pasar guayabo) es ir al ya histórico Estadio Palogrande para ver jugar al Once o en su defecto, verlo en la pantalla chica.

 Los que asisten cada semana al coloso de la 62, como lo apodaron desde los micrófonos radiales los muchos periodistas deportivos que ha dado Caldas, van seguros de disfrutar un buen espectáculo en uno de los mejores estadios del país. El Palogrande, fundado en 1994 alberga a más de 45mil espectadores y le gusta vestirse siempre de blanco, aunque no llena graderías.

 Su hinchada fiel, la de Holocausto Norte, no para de criticar a los que llama once caldistas de resultados, esos que sólo pagan la boleta cuando se está en semifinales. Y es que los datos son pecaminosos para el más reciente campeón de la Mustang. En cada partido el público fijo es de 5mil a 6mil hinchas, sin contar que en el encuentro con Huila, sólo 852 almas cantaron, alabaron y pidieron favores (goles) en el templo Palogrande.

 Mientras un parroquiano del común besa su escapulario de la cruz cristiana y le pide a su Dios para desearle una victoria a su equipo, Gabriel Castro, un apasionado barrista, sólo agita su bandera blanca con una cruz negra, nada religiosa por cierto.

 “Es el símbolo del equipo, nuestros colores, nada que ver con cristos ni dioses” sentencia extrovertido este ateo hincha quien lleva 8 años en Holocausto. Saltando al ritmo de los bombos y redoblantes que resuenan entre la avenida Santander y la Paralela en cada juego, él va camino al santuario futbolero embriagándose para entrar en ambiente y animar a su equipo.

 La fila es larga, la paciencia grandiosa, pero nada importa cuando se trata de ver a lo que considera más que una religión, una cultura, su Once Caldas. Su pecho lo cubre la casaca blanca del campeón de América de 2004, ésa para él es sagrada. “Los barristas seguimos al equipo, no a los jugadores, el único dios sería la camiseta”.

 Y ese dios se vende como pan caliente. Aunque su demanda y precio varían. En épocas de finales la gente se vuelca a comprar el todopoderoso del fútbol estampado con el patrocinio de su homólogo del licor. La prenda, más sagrada para unos que otros, cuesta en la Tienda del Once, 75mil pesos. Sin embargo, una muy parecida, pero sin hologramas de originalidad se consigue por menos de 20mil en el centro de la ciudad. Esta religión también es un negocio.

 Pero acá, más que en otras religiones no convencionales de Manizales, sí que existe el infierno. Ése que este semestre ha vivido el equipo de Javier Álvarez después de alcanzar la gloria. Las goleadas a manos de Pasto y Pereira han sido dolorosas, más la de este último el rival regional ¡qué humillación para un manizaleño!, derrotado con los que llaman pereiranitos 4 goles por 1.

 Y aunque sin fanatismos, Gabriel es racional y dice que el infierno con el Once es perder en enfrentamientos a compañeros de la hinchada, no se puede pasar por alto que la posición del campeón en la casilla 15, es en estos momentos el debacle de la religión blanca del fútbol.

Acá está el infierno:

El manizaleño elitista común prefiere que el foráneo no se mezcle con lo burdo de su ciudad, no le gusta mostrar la pobreza reinante y por eso tal vez fue que cayó tan bien el traslado de la terminal de transportes a un lugar donde no se tuviera que estar cerca de un sector tan deprimido como el de la Galería.

 Y es que allá hay un micro-mundo; una lógica económica, cultural y social diferente a la Manizales fría, cafetera, torera, etc. La gente se mueve agitada por el calor de la jornada -que no es fácil- así el día esté nubado. Esas imágenes de los barrios populares de India o África, son el ejemplo del movimiento en una galería, donde el campo se vende, en la que debe haber seguridad extrema porque no hay confianza en nadie y el robo puede ser una forma de ganar dinero fácil, así sea para comerse un pedazo de pan.

 Los hombres en sus puestos de trabajo: arregladores, venteros ambulantes o en sus puestos de verdura sólo esperan sacar el sustento diario para subsistir y mantener a sus hijos, quienes por falta de recursos estatales o por obligación de sus padres, terminan alejados de la educación, y aportando desde los 10 años a la economía de su casa.

 Pero las mujeres, ¡ay las mujeres! Son quienes más terminan sufriendo. Quizá indignas, muchas no lo piensan así, terminan vendiendo su cuerpo, teniendo sexo con aparecidos tipos desagradables para responder por sus hijos, su hogar o simplemente por ellas mismas.

 En una de las cuadras más desoladas de este sector están las residencias Mariscal. En la puerta hay dos o más mujeres (o no precisamente mujeres), con vestidos bastante insinuantes, ofreciéndome “hacerme lo que quiera” a cambio de máximo de 10mil pesos. Y eso que en medio del desespero dicen que “por 3mil pesos la mama’ita”. 

 ‘La Morena’ es una de estas, que a vista de vuelo de pájaro, sí parece mujer. Su voz me lo confirma. Por los 3mil no hace la felación, mejor la convenzo para que hable. Reacia cuenta su poco afortunada vida y en sus ojos se delata que en 35 años de vida, pocos han sido los momentos felices.

 Ella, de cabello rubio (tinturado), pero apodada ‘La Morena’ por sus compañeras, está segura que desde ya está en el infierno. “La puta vida que nos tocó a muchas es el infierno vivito acá” asegura con algo de rabia, pero aterrizada a su realidad.

 No cree en Dios, dice. De algún modo su profesión la ha vuelto más feminista porque se niega a rezarle a Jesucristo, pero no escatima en “pedirle a la virgencita que la proteja”. La alta morena ha dejado de lado todos “los muñecos”, como llama a las figuras religiosas. Ella cree que desde donde está: en la cama, en la puerta de las residencias a medianoche o antes de dormir, tiene el apoyo de la virgen María. Y quizá también de la Magdalena, a quien la Iglesia ha condenado en tachar como prostituta.

 Así que en el infierno en el que le tocó vivir, como condena previa del supuesto creador a unos cuantos humanos, esta morena poco se persigna, no va a misa, ni cree en milagros, aunque respeta la religiosidad de sus compañeras. Eso sí, a la sociedad manizaleña no duda en calificarla de “rezanderos de mierda”, en medio del resentimiento y la falta de oportunidades que le tocaron.  

La espalda a la cruz:

Salgo de la Galería con temor, tristeza y aunque dicen que es feo sentirlo, lástima por quienes han tenido vidas desdichadas y de alguna manera inhumana. La correría por la Manizales en frenesí y depresión impacta y eso que no llegué a los extremos de ver los estratos 6 y 7 que en la ciudad existen.

 Llegando a la Plaza Alfonso López, me topo de nuevo frente a la Iglesia de los Agustinos. La injusticia con la humanidad me hace mirarla con desdén y me reivindico con el ateísmo, poco me interesan las falsedades de nuestra religión. Pero pienso de nuevo, no tanto en el fanatismo de creer redentora a la Iglesia, sino viéndola como un faro necesario de la humanidad, y recapacito.

 En el fondo del pensamiento y del corazón sé que existe un Dios. Como se llame, como sea físicamente y en el lugar que esté; así sea en una botella, una estatua, una camiseta o en la imaginación. Los manizaleños decidieron, por tradición, creer en la religión de esa cruz que está al final de la cúpula.

Los respeto. Pero sin hallar respuestas ni soluciones al mundo en ese universo, prefiero dar media vuelta, darle la espalda a esa cruz y seguir mi camino recorriendo el mundo de la ciudad de las religiones no convencionales.  

domingo, 4 de octubre de 2009

LA IDEA DE PETRO


Siempre he creído en eso de que el voto es secreto y que no es bueno persuadir- así sea desde un escrito de opinión- a los demás para que elijan un candidato. Por eso antes de las encuestas no quise revelar que mi voto fue por Gustavo Petro en la consulta amarilla.

 Y lo fue no por aquella justificación de que Gaviria era un viejo que debía ya jubilarse de la política, sino por su radicalismo al que las huestes petristas se oponían proponiendo una gran alianza democrática en pro de grandes cambios contra el camino dictatorial del uribismo.  

 Voté por el ex militante del M-19 pensando en perder y en que las maquinarias existentes en el Polo harían sucumbir su aspiración presidencial y me llevarían a buscar otro referente político de cara a mayo de 2010. Pero la sorpresa llegó y Gustavo fue ungido como candidato presidencial (aunque de un Polo burocrático). Aquí la premisa esa de que importa más la persona que el partido si es válida, aunque no necesariamente saludable.

 Como un arrimado está Petro, en un Polo de mayorías radicales y con sed de poder. No hay forma de que su partido, sorprendido en la dirigencia con el inesperado triunfo de su rebelde miembro, logra por ahora una unidad necesaria para convertirse en opción de poder.

 No hay humo blanco para el apoyo al acuerdo interpartidista para “acordar el futuro” que proponer Petro. Su idea sufre de problemas internos, ideológicos de ego y de acuerdos.

 Su primer problema es interno y es el atolladero del que debe salir primero. La clientelista facción polista quiere llegar ‘pura’ a la primera vuelta presidencial, valiéndose de radicalismos y de defensa de sus planteamientos. La idea de Petro es ambiciosa, difícil de alcanzar, pero saludable para la democracia, pues la aplanadora uribista dejaría aplastados a los pequeños egos y terquedades políticas que se oponen al proyecto de reelección.

 Gustavo Petro está dispuesto a volver a ser precandidato, a entregar su candidatura y “a cargarle la maleta” a quien gane en esa consulta soñada (Polo, Liberales y Opción Centro). Pero ya hay más problemas en el camino. Hay roces ideológicos, pues en esta fiesta de la democracia, en este plan izquierdo-centrista, se metió Vargas Lleras; pero para girar de su derecha, sino con el cerrado interés de que su casa roja se adhiera a él y sumar votos.

 Es irracional que Pardo guíe a los liberales hacia Vargas Lleras (uribista no reeleccionista, pero comparte todas las tesis del gobierno) sólo por una afinidad entre ambos, cuando la gran mayoría de ese partido ha hecho abierta oposición a los actos presidenciales de los últimos años.

 Muy seguramente César Gaviria estará apoyando esto en busca también de más votos, pero sería más coherente a sus acciones aceptar la invitación de Petro, aunque sigue siendo difícil, pues la corriente socialdemocráta fue la que perdió en la consulta roja.

 En otra tribuna del ruedo político están los 3 tenores, quienes ya aterrizaron su proyecto al Partido Verde Opción Centro (¡qué buena noticia!) pero quizá por eso adquirieron cierta soberbia y ego y no quieren realizar alianzas. Así como Sergio Fajardo se alejó de cualquier opción de alianzas y no aceptó ser precandidato cuando ya es candidato, él si no quiere cargarle la maleta a nadie.

 Así que la idea de Petro sigue en veremos, los individualismos de una oposición (o alternativa política, como quiera llamarse) que tiene buenas propuestas se enfrentan a la misma visión de país que por 7 años nos ha ofrecido un uribismo fuerte y consolidado, aprovechándose de todo el aparato estatal.

 No sé si Petro vaya a ser presidente, ni digo que voy a votar por él en mayo, no lo sé (además insisto que no me gusta sugerirlo); de lo único que estoy seguro es que es necesario que Lucho, Pardo, Mockus, Peñalosa y Fajardo acepten la invitación de Gustavo y que el que dice ser su partido, el Polo, comprenda que la iniciativa de su candidato es la mejor, en contra de radicalismos y en busca de ser gobierno.

 BROCHE: Estoy seguro que el 94% de los que NO votaron en las consultas, NO son Uribistas. Cada vez son y serán menos los que tienen la venda.

martes, 22 de septiembre de 2009

Y LLEGÓ LA CONFIANZA ELECTORAL...


La última vez que escribí fue para denigrar de las joyitas que por décadas han gobernado el país. El poder presidencial termina siempre concentrado en las mismas familias, empresas afines a ellas, la maquinaria de los partidos y en las élites que terminan moviendo a la convenientemente ignorante masa.

Por eso aunque extrañamente ese asco de la politiquería ha convertido a los colombianos en peligrosos seres apolíticos, que se escapan de todo debate de ese tipo con la simple premisa de “qué pereza la política”; yo sorpresivamente aún me emociono con cada elección y cada oportunidad que se nos pueda dar de cambiar las cosas con el voto. Aunque siempre caigo, y el voto no termina mejorando nada, sólo termina por mostrarme lo susceptibles que somos a propuestas engañosas y candidatos del mismo corte.

Ya hubiera sido hora de que me desilusionara, tirara todo al traste y dejara que la suerte de este país quedara echada al destino de lo que la mayoría (masa) sin razones, quiere imponer. Pero eso suena irresponsable e indiferente, nada mejor que contribuir, de algún modo en el poco espacio que da la democracia, aunque poco confiemos en su sistema.

Muchas son las rabias que me traen el sistema de elección y esa extraña venda encubierta en el término de “Estado de Opinión” que no es más que el pueblo ciego. La democracia apesta, empieza a rondar en mi mente, es mejor y más fácil no votar y dejar de pensar el país. Pero parece que vuelvo a caer, ahora me tientan hablándome de confianza electoral.

Son tres hombres, desde la capital al país le hablan de territorios y actos de confianza. Nos hablan de volver a creer en la política y en los que la ejercen de manera honesta (que son pocos, pero existen). Nos muestran un espejo llamado Bogotá y lo proyectan a lo que quieren hacer con Colombia.

Los tres ex alcaldes, o los trillizos como les dicen en los medios, son los que desde una incipiente página de Internet le quieren mostrar una manera sin maquinaria y sin vicios de hacer política; y no significa que sea política de pobres (sin apoyo económico), se trata de transparencia y de principios éticos en una profesión que parecía haberlos perdido.

Mockus, Peñalosa y Lucho parecen nombres que juntos no parecían verse hacía un tiempo, pero que se convergieron en reflejo de un termómetro para medir que el país estaba en muy malas manos (desde la ética política).

Pareciera que ésta es la propuesta ganadora en la oferta que se muestra en la vitrina de candidatos. Y es que hay de todo, aquellos que no son tan malos como personas, pero que están muy mal apoyados (partidos corruptos y politiqueros)  o de algún modo muy mal rodeados en el presente o en un oscuro y no develado pasado, como le puede estar pasando a Sergio Fajardo.

Los tres tenores-como también le resultaron diciendo al trío- tienen que bucear mucho en las profundidades pragmáticas que están para poder salir a la superficie y hacerse visibles, no en el ámbito ético de la política, ni en la credibilidad, ni en la opinión favorable, y quizá tampoco en las propuestas (su punto de partida será la Bogotá mejor que entregaron); el reto es llegar ponerse en el nivel estructural de los políticos típicos de Colombia.

Es decir, tener una organización, un apoyo económico y unas influencias bastas para abonar terreno. Ellos solos pueden ser la gran propuesta de acuerdo y reconciliación que estábamos esperando, pero el tapabocas (y no por gripa) que tienen en estos momentos, por cuenta de una reforma política que ha querido matar a los independientes, no ha dejado aterrizarlos para que empiecen a contarnos su visión ya no de ciudad, sino de país.

Se busca partido, firmas o alianzas positivas, lo que sea en pro de hacer posible ese concepto de confianza electoral no en la teoría política, sino en su práctica para 2010 en Colombia.  

Aquí les dejo la página: www.confianzaelectoral.com 

domingo, 20 de septiembre de 2009

OPINIÓN//QUÉ JOYITAS

RECLAMA LA BANDA PRESIDENCIAL DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA EN LOS PAQUETES DE YUPI.


Pareciera que cada que un colombiano acude a votar en las urnas lo hace conducido por un frenesí emotivo, influenciado desde diversos flancos y no recurriendo a la razón. Aquí no hay ‘pienso, luego actúo’, pues la mayoría de veces siempre hay intereses de unos pocos que conducen a la mayoría a tomar una mala decisión.

 Y todo esto no es una simple crítica por hablar y denigrar de la democracia porque sí, es sólo el resultado que nos deja el hecho de la semana anterior: el ring de ex presidentes.

 Felices eran los periodistas políticos-light  disfrutando en cada reunión que se podía, la eterna confrontación de Ernesto Samper y Andrés Pastrana por aquello del proceso 8.000; pero la pelea estuvo recargada. Los nuevos agregados fueron César Gaviria y Uribe. Eso sí, éste último aunque fue aludido,  siempre tiene a sus borregos para que salgan ensuciarse el trasero por él.  Y el de turno fue el ministro ‘anti-social’ Diego Palacio.

 Las mediáticas acusaciones, que fueron en pro de mantener orgullo y posición política, no habrían trascendido, la verdad; no habrían tenido nada de nuevo, en serio; sino hubiera sido por algunos detalles que allí surgieron. Todos ellos dejan en entre dicho los esperpentos de gobernantes que hemos tenido, aquí un espeluznante decálogo de algunos actos de los que han sido y quien es, Presidente de la República de Colombia.

1. El hecho de que existieran sospechas contra Maza Márquez, ex director del DAS (no deja se sorprender esta joyita de departamento administrativo) sobre sus cercanías con grupos ilegales y que el gobierno Gaviria ignoró “en pro de la captura de Pablo Escobar”.

 2. La acusación de Gaviria a Samper de que el hoy acusado General entró a la campaña de éste a través del relacionista de los narcotraficantes Rodríguez Orejuela.

 3. La sentencia de César a Ernesto de cuestionarle si era de los que “aún lloran la muerte de Escobar”

 4. La supuesta relación señalada por Samper, que existió entre Gaviria y los Pepes.

 5. La simpleza con la que Uribe manejó una reunión de presidentes para ‘la asesoría en las relaciones exteriores’ (en comillas porque está entredicho dicha asesoría) en la que Belisario y Samper apoyaron irrestrictamente a Uribe en sus gestiones, todo para no darle protagonismo a su rival César Gaviria, quien a la reunión había llevado una propuesta detallada de la crisis regional.

6. La cobardía de Álvaro Uribe para responderle de frente las acusaciones a César Gaviria sobre las prácticas politiqueras de su gobierno y como es típico, la desviación del tema.

 7. El ocultamiento de la información sobre los narco-casetes de manos de Andrés Pastrana (quien los recibió) y César Gaviria (el presidente de la época). Y por supuesto, el señalamiento de Samper en ellos, que ya es cuento viejo.

 8. Las relaciones de Virgilio Barco y su favorecimiento petrolero a través de la concesión Barco

 9. La perdida de poder y golpe de Estado a Belisario en plena toma al Palacio de Justicia

 10. La seguridad democrática, sin derechos humanos; el empobrecimiento del país; la pérdida de recursos para salud y educación; los crímenes de Estado y la politiquería vergonzosa del actual gobierno Uribista.

 Las jornadas democráticas son emotivas, que un país salga a votar para elegir un presidente, es bueno; pero dados los hechos, en Colombia hay que temer cada vez que se salga a votar, no se sabe qué ‘monstruo’ terminará vencedor.  

 Por eso, Habrá que esperar a saber quién es el ganador y cuando se conozca, elegir como presidente a otro, el que sea, pues se sabe que siempre el que gana, es perverso. 

domingo, 6 de septiembre de 2009

Una Precisión

Caracol Radio y Caracol Televisión sí realizaron reportes sobre la marcha en contra de Uribe. En el primero anunciaron que eran 500 personas marchando, mientras que en el segundo informaron que eran 50 personas, a pesar de que fueron más de 1.000 ciudadanos movilizándose por Bogotá en contra del futuro dictador.

Sin embargo, aunque ambas cadenas hermanas informaron (aunque no de forma certera) muchos medios de comunicación se quedaron sin dar cuenta de la marcha. ¿Qué pasó con El Espectador y Semana? Era obvio que El Tiempo y  RCN Radio y TV nada dirían.

¿Y la marcha contra Uribe qué?


Con o sin motivo, no es mi papel juzgarlo, miles de colombianos marcharon el viernes y arengaron por varias ciudades del país “No más Chávez”, todo en respuesta a lo que llamaron la política intervencionista del presidente venezolano. A pesar de no ser apoteósica, de no haber convocado al número de personas que esperaban y de sólo alimentar un odio y una rivalidad ideológica, los medios reseñaron la movilización.

 Pero como todo en Colombia se ha vuelto entre blanco y negro (sin posibilidad de grises) la peligrosa polarización que empieza a reinar en el país hizo advenir otra marcha, totalmente opuesta a la anterior. No en apoyo al presidente Chávez, sino en rechazo al progresista dictador colombiano, Álvaro Uribe. Nacida en la cuna virtual (Facebook y otras páginas web) la marcha “No más Uribe”, también se programó para el 4 de septiembre.

 Y mientras el día finalizó con los resúmenes sobre la marcha anti-chavista de noticieros, páginas web de periódicos y radios nacionales, nada, absolutamente nada, se reseñó sobre la movilización en contra de Uribe Vélez. A los ojos de la inocente opinión pública, que sólo se informa a través de los palaciegos y autocensurados medio nacionales, la movilización anti-uribista jamás ocurrió.

 Pero como todo lo que nos dicen en Colombia hay que dudarlo, ésta no iba a ser la excepción. Y me dedique a rebuscar en el único medio democrático y completamente libre que queda en estos países donde hay o estamos en camino de una dictadura, Internet. Evidentemente, ningún medio de comunicación colombiano había separado un espacio para mostrar la movilización que estudiantes, sindicalistas y víctimas de los crímenes de Estado, realizaron contra el reelecto presidente simpatizante yanqui.

 Al parecer había naufragado en mi navegación por la red, en busca de noticias, opiniones o simple información sobre la marcha “No más Uribe”. Pero una luz surgió, aunque no precisamente la fuente más confiable para que me contaran sobre la marcha. El blog Uribestiario (sin mirada imparcial y en clara oposición al régimen actual) fue el medio que me contó que fueron más de mil personas que marcharon en Bogotá contra Álvaro Uribe.

 Con imágenes y vídeos, me mostró consignas como “Uribe Vélez el dictador que Colombia necesita”, “Marcho por ti Colombia, no más Uribe”, “No quiero ser un falso positivo” y la obvia razón por la que los tradicionales medios no se acercaron a la marcha: “RCN y Caracol, manipuladores de la información”.

 ¡Cómo iban a permitir Santo Domingo y Ardila Lulle que se hablara mal de sus empresas! Ambos muy seguramente no querían que en medio de un paneo, uno de sus televidentes viera esta última pancarta y se diera cuenta de la mentira informativa de los dos canales.

 Sí, puede que mi fuente haya sido un blog explosivo y ferviente opositor del mandatario nacional, pero a ese tipo de consultas nos llevan estos medios palaciegos y parcializados que se han hecho notar en Colombia durante los 7 infortunados años de gobierno uribista.

 Tan cuestionable fue esa actuación mediática, que produce escozor estar en una facultad de periodismo, a la espera de salir a trabajar en unos medios de comunicación mentirosos, que tapan información “inconveniente” para sus aliados.

 Consultar el Uribestiario dejó algo más. Al final del orgullo que para ellos representó la marcha y sobretodo sus mensajes, quedó una invitación extendida para una Colombia entera. Una gran movilización para el 9 de septiembre en contra de la instauración de las bases militares gringas en Colombia. Es cierto, lamentablemente la oposición y los organizadores de estas marchas no tienen la maquinaria para que sean tan efectivas como las del régimen, sin embargo, tienen más valor.

 Marchar por la soberanía nacional, debería ser un propósito de todos los colombianos. Ojalá que se dé la concentración contra las bases, ojalá marchen más personas de las que se esperan y ojalá ésta sea la iniciación de muchas otras protestas en contra la corrupción, el desempleo, la pobreza económica y educativa y por supuesto contra los crímenes de Estado que este gobierno no para de realizar. Ah y sin dudarlo, a favor de nuestra institucionalidad, los colombianos arengar, “No a la reelección”.

lunes, 10 de agosto de 2009

JAIME, NOS VA MUY MAL SIN TI I



Otro agosto negro vivió Colombia hace 10 años. Cuando estaba a punto de conmemorarse la primera década del magnicidio de Luis Carlos Galán, fuimos testigos de un asesinato que marcó a una generación, a un país, que a pesar de la guerra y la corrupción, aún lograba reírse de su realidad.

Fue el 13 de agosto de 1999 que la risa murió, cuando dos sicarios le dispararon a Heriberto de la Calle, a Dioselina Tibaná a Nestor Helí a Godofredo Cínico Caspa y a todos los personajes que encarnaba el analista político más cómico de la realidad colombiana, Jaime Garzón.

Con sus programas Zoociedad y Quack: el noticero, el mueco Garzón se ganó un espacio en la televisión nacional con un formato novedoso que a muchos encantaba, pero que generó cólera en la clase dirigente colombiana.

Muchos como Antonio Morales, su guionista en Quack y quien lo animó a pintarse la cara, quitarse la caja de dientes que tenía y llenarse el pelo de gomina para crear al lustrabotas Heriberto de la Calle, creen que la sentencia a muerte del humorista fueron las entrevistas que le realizaba a los personajes más influyentes de Colombia, en las que los ponía a sudar petróleo con su pertinente impertinencia.

Y eso ayudó a que lo mataran. Sumado a su peligroso traspaso de la ficción a la realidad, cuando fue mediador en varias liberaciones de secuestrados de las Farc. La extrema derecha armada (AUC) y algunas fuerzas del Estado, inconformes con el Garzón de la realidad, acallaron su crítica mordaz y humorística.

Ahora que han pasado 10 años, el miedo, la irresponsabilidad y el poco compromiso de los periodistas han contribuido a que no exista un nuevo legado de lo que nos quiso dejar Garzón. El humor crítico-político está casi en extinción y son pocos los espacios que nos hacen pensar nuestros gobiernos y su forma de actuar.

Para los televidentes amnésicos hablar ahora de humor político seguramente será pensar en la palaciega Cosa Política de Vicky Dávila, que es simplemente la farándula de lo que hace o deja de hacer la clase dirigente en fiestas, desayunos en palacio o comprando zonas francas; todo como cortina de humo mientras ocurren otros atropellos que los medios nos ocultan.

Pocos se acuerdan de La Banda, el programa de RCN que quiso emular el legado de Garzón y que generó controversia en los pasillos de la ‘Casa de Nari’. Y casi ninguno sabe que fue en un acto de autocensura que el canal, que estaba en proceso de ser el vocero oficial del gobierno, decidió terminar con el programa por “sugerencia” de Uribe.

Afortunadamente no todo es malo. La crítica y el humor político aún están casados en Colombia, ejemplos de ellos son Tola y Maruja, La Luciérnaga y caricaturistas como Vladdo. Sin embargo, cada vez es más difícil este oficio, pues hay una audiencia polarizada y fanática que no quiere que le hablen mal de su mesías.

Cuánto habría sufrido Álvaro Uribe con Garzón, así tuviese su programa en TeleSur o en un circuito cerrado de televisión. Qué pensaría Dioselina Tibaná de la yidis-política, qué podría decir Godofredo Cínico de la para-política, o Nestor Helí de los estafados de DMG. Otra sería la forma de pensar de los colombianos con Garzón presente.

Y aunque muchos aún hagamos homenaje a su memoria, a sus personajes y a su crítica forma de pensar, la deuda que existe con él y su familia por esclarecer el magnicidio, nos validan el adjetivo de “país de mierda” con el que nos calificó César Augusto Londoño en CM& el día que mataron a Garzón.